Los contratos negativos, tomo drogas y todos lo suponen…

Varios años observando desde la experiencia el proceso de maduración y crecimiento de uno de nuestros jóvenes. Viendo como el abandono en su vida era el traje más vistoso con el cubría su cuerpo. Motivación y desmotivación intercaladas maquillaban otra vida que crecía, haciendo decrecer la que realmente debía de ser protagonista. Dichosos programitas de Hombres mujeres y Viceversa. Cuanto “corcho” meten en las mentes de nuestros jóvenes. Aparentemente inocuos.

A veces damos muchas vueltas suponiendo, racionalizando y vemos delante día tras día como algo es cierto y nuestros mecanismos de defensa y el miedo al conflicto nos impiden ayudar incluso a nuestros seres queridos. Son nuestros miedos. No hay culpables, hay no saber pedir ayuda. Y afrontar y confrontar con valentía. Ese rechazo consiguiente debe ser siempre bienvenido porque se llama ayudar al otr@. Hay que saber negarse a uno mismo a veces en la vida.

Eran las diez de la noche venían a cenar, tras los primeros minutos del reciente encuentro y habiendo roto el hielo. Me acerqué a ese joven, con tanta vida por delante y le dije toma un folio y usa el bolígrafo. Vete a este cuarto y “vacía la mochila”,

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mi tono era asertivo y cálido a la vez, nunca habíamos tenido conversación de este tipo. A modo de sencilla explicación le dije todos tenemos una mochila que vamos llenando y nos hace caminar pesados, todos cometemos errores de los que nos sentimos culpables y esto frena nuestro crecimiento personal sino lo expresamos.

El joven acató la dirección que le había dado y se dispuso a plasmar en ese folio algo que muchos mayores aparentemente crecidos y maduros no hacemos. Y así nos va… Escondindos en nosotros mismos sin drogas, drogados de vacío. El mismo vacío que hace que nuestros jóvenes busquen atajos buscando la ansiada felicidad.

De vez en cuando pedía permiso para entrar en la habitación y le decía veo pocas cosas escritas no es que no te crea, pero creo que hay más cosas no tengas miedo, libérate de lastres que no te dejan caminar liviano.

A los quince minutos más o menos entré a la habitación y le pregunté si había acabado. El me dijo sí, no tengo más cosas en mi mochila.

Fuimos al comedor donde estaba su padre, al que le dije déjame llevar la conversación y cuando hables hazlo desde la asertividad, sin reproches, luego llegará el momento de expresar emociones. Su padre no imaginaba lo que iba a escuchar de la propia boca de su hijo, los padres tienden o dramatizar o minimizar los problemas que tienen con sus hijos.

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Por no extenderme más y tratando de resumir 2 horas de sesión el joven pudo contar a base de confrontación y mermando sus miedos que hacía dos años que consumía Cannabis entre semana y fines de semana, que el dinero lo usaba para esto. Que había mentido con el tema de las notas del Instituto y sus malos resultados, que había ocultado este hecho porque no le daba importancia, que había ya tenido Síndrome de Abstinencia. Que su agresividad y nerviosismo con su hermano pequeño al que amaba, venía de este estado de dependencia. Afloraron más cosas…

Tantas incógnitas resueltas y todas venían del uso de esta sustancia y los efectos que a estas edades producen en nuestros jóvenes. Lo más bonito de este bello encuentro de emociones y sinceridad y autoayuda, fue que pude ver dos primos de edades parecidas llorar y expresar emociones, uno por haber consumido porros y ser más influenciable y otro porque a pesar de no fumarlos la presión de grupo y su herida del miedo al rechazo le impidió decirle a su primo esa bendita noche no fumes, no lo acepto, me voy a casa.

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Surgió un “contrato negativo” entre ambos esa noche anterior donde salieron juntos a divertirse, pero los valores de estos dos jóvenes afloraron y ese contrato pudo ser roto, para crear un nuevo contrato afectivo de crecimiento entre primos que estoy seguro marcará un antes y un después en la vida de los dos. Se conocieron más, expresaron sus sentimientos con sus padres delante y sus tíos. Todos se conocieron más y la áreas ciegas  dieron paso a las áreas abiertas.

Este hecho ha tenido unas consecuencias para asumir la responsabilidad que sé a ciencia cierta que ayudará a crecer a los dos primos, uno fumaba porros, el otro no.

Si estás en esta misma situación vacía tu mochila, pide ayuda no te de corte, busca la persona adecuada, pídele silencio y cuenta lo que dejo de escribir la estilográfica que llena de bellas experiencias el libro de tu vida. Confía, no estas sol@, no quites importancia, está a tiempo todavía, de nuevo este sol repite para tí.

Doy gracias a estos jóvenes por dejarse ayudar, por ser sinceros, por dejarse “peinar a contra pelo”, por dejarme entrar en sus vidas, por confiar. Yo también crezco con vosotros. Me siento orgulloso de vosotros.

Recuerda, si te gustó la entrada la puedes recomendar, comentar, compartir y si te gusta el blog te puedes suscribir. ¡Muchas gracias por leerme! #ElTejedorDePalabras

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