Las hienas no saben recibir feedback

hiena

En estos tiempos que tanto escuchamos las palabras asertividad, feedback, retroalimentación y tantas palabritas sin sustanciar realmente en la vida diaria, uno se topa a veces con la ingenuidad de un niño que escucha un consejo de un adulto y como buen niño lo sigue al pie de la letra.

Todos sabemos que significan esas palabras, están super usadas, y de tanto usarlas han perdido el valor que tienen, que en realidad es grande, en cuanto a las relaciones humanas y laborales. La palabra más temida en estos momentos se llama sinceridad, para los defensivos haré la aclaración de la sinceridad con tacto, contexto y respeto, de todas formas, aún con este pequeño maquillaje se sigue teniendo miedo a la misma y los que van por delante con ella, son siempre rechazados. Por lo menos al principio…

Había una vez un hombre que tuvo una entrevista de trabajo en un entorno sanitario, al acabar la entrevista estaba muy ilusionado, su vocación eran los pacientes. Logró superar la entrevista y obtuvo con su esfuerzo y valía el puesto al que se presentó.

El trabajo que iba a realizar era totalmente ajeno a él. Había hecho un curso sobre este trabajo a modo de reinvención personal. Aunque gracias a su cultura sanitaria ya tenía mucho adelantado. Tenía que usar de compañero, como una extensión de su cuerpo el teléfono de una centralita. El músculo piramidal solía quejarse de estar 7 horas sentado menos quince minutos de descanso a penas. Comenzó a trabajar sin tener estas destrezas y usando diversos programas informáticos de la sanidad que en dos semanas manejaba con soltura. En las llamadas se exigía para conseguir la famosa “sonrisa telefónica”.

En sus relaciones con sus mandos superiores entre los lógicos nervios de los inicios de querer hacerlo bien, existía por su parte una confianza que le llevó a ser siempre honesto y sincero. Advirtió, desde el principio, que era una persona asertiva y que expresaba tanto lo positivo como lo negativo en las comunicaciones, parecía que eso era un gran valor…

Continuamente en periodo de aprendizaje recibía feedback de su trabajo, pocos positivos y muchos negativos, pero se decía así mismo: Es normal estás aprendiendo te están enseñando.

Este hombre había cambiado de ciudad con mucho esfuerzo, sin dinero para alquilarse una casa por ese amado contrato de trabajo, todos los sabían. Tuvo que recurrir a amigos para poder aceptar el puesto pues no tenía ingresos y venía de un paro extenso.

Al mes y una semana este hombre habló en privado con sus dos mandos superiores en contexto laboral y quiso de buena forma hacer una devolución del trato que estaba recibiendo por parte de uno de sus mandos… Parecía que había sido bienvenido el feedback, todavía seguía siendo ese ingenuo niño que aprende.

A la semana siguiente del feedback fue a trabajar un lunes y cuando entró en la oficina lo llamaron al despacho de la jefa y le dijeron.

Hemos estado pensando que no superar el periodo de prueba por tu actitud y porque no casas con los valores de la empresa.

Impactado dijo ¿Valores de la empresa, actitud? Los tengo todos toda mi vida laboral ha estado volcada al mundo de la Ongs y asociaciones sin ánimo de lucro… No lo comprendo.

A lo que contestaron con gesto desagradable: Somos una familia. La camorra italiana dije para mis adentros.

Lo peor es que el despido fue hecho desde una rabia que a la persona que lo ejecutaba se le salía por los ojos y este hombre se sintió muy humillado, pero constató una vez más que muchas personas que tienen responsabilidad sobre otros no saben que es la asertividad, ni quieren, la sinceridad sobre todo por un tema crucial y negativo de muchas organizaciones la falsa homeostasis existente y el miedo consiguiente a un elemento nuevo en el sistema. Que podía romper lo que llamaron “la Familia”.

Quedó muy decepcionado de la empresa a la que antes admiraba, volviendo a su ciudad de origen maltratado y habiendo dado mucho más de lo que le pedían. Este hombre nunca más volvió a ser sincero en entornos laborales y vaticinó que un día esta injusticia cobraría relevancia. Y así fue, ahora todo el equipo y sus mandos están en tela de juicio por reformas en la adjudicación de contratas con la Sanidad Pública.

El daño ya estaba hecho, pero resurgió de sus cenizas gracias a su resiliencia y hoy es un hombre mucho más fuerte y más cauto. No se puede dar pan a la hienas.

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2 thoughts on “Las hienas no saben recibir feedback

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