La carta de un distímico a sus supuestos amigos.

distimia-1-728Tengo tanto que sacar, tanta intensidad de emociones que me bloqueo y no me salen las palabras, a veces la vida te pone a prueba muchas veces, la peor prueba que te puede poner la vida es la de querer convencerte que eres despreciable y en realidad no lo eres, pero tú te sientes así, por tus actos, tus conductas, tus formas de actuar producto de atenuantes que no voy a nombrar en este foro.

Todos cometemos errores y ahí se pone a prueba el amor y si además estos errores son involuntarios o vienen condicionados la misericordia debe ser doblemente acogida.

Nos vamos a ver en la vida ante la toma de decisiones que pueden perjudicarte o perjudicar al otro, tu no quieres perjudicar a nadie, pero tomas la fatal y mala decisión y durante toda tu vida te quedas sin gasas para curar la herida que has creado en tu alma, porque tu no quieres herir a nadie por lo menos a conciencia y con libertad.

No hay cura para esto, tal vez dejar pasar el tiempo y viendo que este es generoso contigo te des un respiro a la inmensa culpa que siente tu corazón.

Los ingratos te querrán apartar de sus vidas, no pueden sostener tu vivir ni puede empatizar con tus emociones dispares, los cabrones te querrán encerrar en un psiquiátrico en lugar por si muchos no lo saben más deprimente del Mundo.

Lo peor es que te derivan allí desde su pura y absoluta ignorancia pensando que te ayudan, queridos hijos de puta yo os digo: Este es mi camino, apártate de mi camino. La traición, el egoísmo y la comodidad son los chales que usáis a diario, no podéis amar y desde esta premisa yo os digo los enfermos con malicia sois vosotros y no merecéis ni un segundo de mi aliento vital, el que me queda para no seguir haciéndome daño por personajes como vosotros que brotan en la vida de los buenos como la grama en las dunas del desierto más infernal de la tierra.

Adiós, falsos amig@s, amigos del histrionismo y las risas nada más, no valéis la pena y la mochila de mi vida no quiere albergarlos contra más viejo y enfermo estoy, más libre me siento para decir a tomar por donde amarga el pepino. Se acabó lo del amor incondicional ese me lo reservo para mi sangre y para mi mismo.

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