Rumanos en Alemania Duisburg experiencia real vivida

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La experiencia de vida de un mes y pico con una familia rumana ha sido del todo gratificante. He podido ser yo mismo en todos los aspectos, respetado siendo gay, cuidado al máximo y con esmero más de lo que merezco. Podía, por ejemplo, llorar por tristeza y tener una familia entera pendiente de mí. Y no sonar raro, a veces me venía la nostalgia de mi España y mi familia de sangre.

Si soy sincero el pueblo donde he vivido de Alemania Duisburg precioso, no me ha gustado nada. Es casi imposible aprender alemán hay mucha inmigración de Turquía que se llevan la mayoría de los negocios con buenas y malas prácticas comprobado. Son la inmigración de primera clase de Alemania, a diferencia de los rumanos que viven como pueden y son realmente marginados en muchos aspectos. Vivienda, idioma, incluso solo por el mero de ser hecho rumano no les alquilan casas ni trabajando.

El gobierno les da un medio de vida precario de vender unos periódicos tipo del vagabundo con licencia y se ponen delante de los comercios, Aldi por ejemplo y son echados por denuncias de los viandantes o de los propios dueños de los negocios. Si no se van son multados y si no tienen empadronamiento tienen problemas mucho más graves, son como delincuentes para ellos, es así de crudo, pero lo he vivido, vivimos días de lo que recogemos de la basura no me da vergüenza decirlo, los periódicos a veces vendes cinco euros en 8 horas de pie al frío o al sol con el miedo de que te echen por la denuncia de un alemán solidario o un turco amoroso.

Sales a la calle y no ves casi personas es triste casas grandes enormes muy buenas con todo llenas de gente que no sale a la calle a socializar. Es la diferencia con el sur de Europa. Se viven por grupos étnicos y los peor valorados son los rumanos que tratan de sobrevivir honradamente con miniJobs si es que encuentran o vendiendo periódicos. Esto me ha indignado y entristecido. Hasta para bajar la basura tienes que tener un permiso y el basurero tiene llave. Un día vimos una nevera con motor mi amigo Coco y yo fuimos a cogerlo estaba en la calle en la chatarra dan dinero por él, pues vino un iracundo alemán nos lo quitó y amenazó con ir a la policía.

Así es la insolidaridad de ese pueblo donde estuve. No se ve gente recogiendo chatarra, sin embargo, hay y mucha y es un medio de vida para una familia que necesita comer. Si no sabes alemán y además eres rumano es que ni te atienden te tiran de malas formas, ahora escuchan España y sonríen es así de penoso. Me daba vergüenza ajena. No me ha dado corte no saber alemán y chapurrear el inglés me he defendido bien. Que feo es el alemán siento decirlo, por lo menos para mí, parece un cubito de hielo.

He bailado mucho y escuchado música en momentos que no tocaba así son los rumanos de alegres entre la miseria que les toca vivir, esto es un don envidiable. Ni una queja, ni una lágrima externalizada, seguir luchando con resiliencia y nosotros nos falta papel del water y nos morimos.

De corazón agradezco a la familia Nicolau poder vivir con ellos, convivir, bailar, reír, llorar y experimentar lo que es no saber qué vas a comer hoy. Vengo lleno de amor y decepcionado de Alemania. Los cumpleaños para ellos son casi como bodas te agasajan con todo lo que tienen y bailan sin parar estuve en varios y aluciné de lo bueno que tienen dentro, bailé sus bailes peculiares gitanos y me sentí entre ellos como uno más. Siempre muy respetado.

Alegría, amor, generosidad, necesidad, danza… Hermanos rumanos os quiero

Tengo que pensar en si volver para vivir definitivamente allí, mi gran duda es que no me gusta la idiosincrasia alemana con los inmigrantes, la rechazó. Por lo demás con menos he sido más feliz. La familia está muy centralizada y eso es algo que tenemos que recuperar.

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La comunicación sin capas de cebollas

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Hoy me sorprendía en introspección que mi aburrimiento para otros posiblemente banal, esconde mucho orgullo y lágrimas, no saber coger a un amigo, hermano y decirle mira cuántas de capas de cebolla tengo, ninguna me sirve para nada y tan solo vago respirando lo que los pulmones me dejan.

Que sencillo sería todo así y que la gente no se extrañara no se sorprendiera, no se asustara, cosas tan sencillas como explicar que el aburrimiento que balbuceo a veces es dolor, es soledad, es cansancio, es insatisfacción personal.

Si hubiera gente preparada para esto y te dejara expresar y pudieras sostenerlo mucha gente dejaría medicaciones que se toman para enfermedades crónicas. Toda la vida pegados sustancias químicas que se suponen hacen milagros palían emociones, se calman las enfatizan.

Es corto el texto no quiero alargarlo mucho con poco basta, pues el que tenga la valentía de leerlo desde dentro sabrá que no miento y esto sucede en las familias cada día, entre los amigos que llamamos amigos.

Hay que ser muy valiente para dejar todo y preguntar ¿qué te pasa, cuéntame? Y por otro lado muy capaz de no minimizar lo que por dentro te está matando cada día porque no expresas. No esperes a que ocurra una desgracia, luego son todo culpas que se podían haber evitado, las culpas de la insensibilidad de la vida para el que tenemos cerca, al lado cada día, tu hermano.

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