La carta de un distímico a sus supuestos amigos.

distimia-1-728Tengo tanto que sacar, tanta intensidad de emociones que me bloqueo y no me salen las palabras, a veces la vida te pone a prueba muchas veces, la peor prueba que te puede poner la vida es la de querer convencerte que eres despreciable y en realidad no lo eres, pero tú te sientes así, por tus actos, tus conductas, tus formas de actuar producto de atenuantes que no voy a nombrar en este foro.

Todos cometemos errores y ahí se pone a prueba el amor y si además estos errores son involuntarios o vienen condicionados la misericordia debe ser doblemente acogida.

Nos vamos a ver en la vida ante la toma de decisiones que pueden perjudicarte o perjudicar al otro, tu no quieres perjudicar a nadie, pero tomas la fatal y mala decisión y durante toda tu vida te quedas sin gasas para curar la herida que has creado en tu alma, porque tu no quieres herir a nadie por lo menos a conciencia y con libertad.

No hay cura para esto, tal vez dejar pasar el tiempo y viendo que este es generoso contigo te des un respiro a la inmensa culpa que siente tu corazón.

Los ingratos te querrán apartar de sus vidas, no pueden sostener tu vivir ni puede empatizar con tus emociones dispares, los cabrones te querrán encerrar en un psiquiátrico en lugar por si muchos no lo saben más deprimente del Mundo.

Lo peor es que te derivan allí desde su pura y absoluta ignorancia pensando que te ayudan, queridos hijos de puta yo os digo: Este es mi camino, apártate de mi camino. La traición, el egoísmo y la comodidad son los chales que usáis a diario, no podéis amar y desde esta premisa yo os digo los enfermos con malicia sois vosotros y no merecéis ni un segundo de mi aliento vital, el que me queda para no seguir haciéndome daño por personajes como vosotros que brotan en la vida de los buenos como la grama en las dunas del desierto más infernal de la tierra.

Adiós, falsos amig@s, amigos del histrionismo y las risas nada más, no valéis la pena y la mochila de mi vida no quiere albergarlos contra más viejo y enfermo estoy, más libre me siento para decir a tomar por donde amarga el pepino. Se acabó lo del amor incondicional ese me lo reservo para mi sangre y para mi mismo.

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El azúcar en la sartén quemado, Storytelling

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Cuéntame tu historia José Luis, ¿porque la vocación sanitaria? ¿Por qué ese amor a los enferm@s?

Quizás haya personas que no me crean, pero todo viene del azúcar quemado en una sartén. Su aroma.

De niño por circunstancia muy precoces tuve que rodearme de muchos y variados medicamentos serios, no la famosa analgilasa, sino el Oncocarbide que dejó de hacerse y yo con 12 años buscaba sin descanso por todas las farmacias de Liria si había stock. Mi madre sin ellas moría más rápido. Ya me consideraba yo un sanitario me atraía por la motivación de luchar con mis padres enfermos a muy tempranas edades, lloraba el miedo de la ausencia abrupta pero mi lucha era la utopía de ayudar a sanarlos cuidarlos. Mis padres fallecieron a muy corta edad.

De niño en el baño leía todos los prospectos de los medicamentos y fui cogiendo una cultura sanitaria nada de desdeñable, lo comprobé cuando estudié el Auxiliar de Enfermería que me saque con sobresaliente global.

No me conformaba con eso que tenía vecinas con madres mayores diagnosticada de cáncer de Colón, Doña Mercedes, su hija Encarna que después falleció de Alzheimer. Un día la madre empeoró mucho, los vecinos y la familia bajábamos a verla pero había mucha confusión yo cogí a su hija Encarna que sufría y le dije Encarna, diga que se salgan todos y vamos a ver como arreglamos esto de la forma más digna posible y me hizo caso al mocoso que era. No saben lo que es asear a una personas en las puerta de la muerte con cáncer de colón.

Siento la crudeza de lo que voy a decir, pero es una verdad como un templo el olor en la habitación era insoportable, los hijos no lo podían aguantar hay que tener actitud y aptitud para hacer lo que iba a hacer aparte de con el permiso de su hija decir, por favor salgan todos de la casa descansen fuera, déjennos a Encarna y a mí. Más adelante atendí a muchos enfermos más me hacía feliz.

Bien y así fue, la arreglamos lavamos en los últimos minutos de su vida, hasta que vino el éxitus. Mientras tanto y por eso lo del azúcar y la sartén a mí con 12 años no se me ocurrió otra cosa que para parar el mal olor de esta terrible enfermedad que quemar azúcar en una sartén y pasarla por toda la casa y fue muy pero que muy efectiva y afectiva porque la muerte sucedió con un rictus de dulzura.

Hoy a mis 47 años sigo sintiendo lo mismo con más experiencia, mas curtido y más amor purificado en el desarrollo de mi profesión sanitaria de Auxiliar de Enfermería. Si alguien sabe ver con el corazón y me puede dar una oportunidad para demostrarlo se lo agradeceré de corazón. Una sola oportunidad para este alma que se abre al mundo laboral sin miedos.

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Cuando ya no les importa ni el sexo, salud mental…

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Todos los días lo mismo se levantan pronto, suelen dormir mal y poco, a pesar de tomar pastillas para poder dormir.

Se levantan cansados con el ánimo bajo y viendo el día como una gran lucha que se desean acabar, van a la cocina toman su café, les encanta el café y llenan sus bocas de distintos fármacos para paliar su enfermedad mental.

Son muchos y tienen efectos secundarios. Algunos son solter@s otros casad@s y entre sus vidas la dimensión de la sexualidad esta presente es necesaria, sin embargo está relegada a un último plano, no hay deseo, no hay deseo de placer, ni se sabe disfrutar de él, las pastillas ayudan a mermar el deseo psicológico y físico de tener encuentros sexuales que les acaricien sus mentes atormentadas de ideas rumiantes que una y otra vez les persiguen.

Lo intentaron por activa y por pasiva pero las pastillas son su cinturón de castidad, ¿de donde obtienen placer estas personas? ¿Cómo disfrutan de la vida? Si ni tan siquiera una cita y conversación amena les causa placer… es el infierno de los enfermos de salud mental, no poder disfrutar de lo bueno.

Viven en la locura, que no es locura, a veces son solo trastornos pero lo que prima es la soledad más indigna que hacen que vaguen como zombies entre sus habitaciones, su cigarros, fuman mucho y salen a las calles.

Esta reflexión personal como ex trabajador de salud mental la traigo a mi blog para que podamos empatizar con los enfermos de salud mental, no tienen porque ser locos, hay muchos trastornos de la personalidad inespecíficos que tienen todos estos síntomas y ¿saben qué es lo peor?  Que no lo pueden expresar de ninguna manera y viven por decirlo dulcemente en su Matrix, más solos que la una. 

De ahora en adelante miremos a los enfermos de salud mental en lugar de con miedo desde aquí y con mirada compasiva.

Auxiliar de Enfermería en Salud Mental

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Mantener la motivación aunque venga un No

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Bueno pues mañana tengo una entrevista que pinta bien, me gusta la empresa y creo que tengo capacidades, aptitudes y valores para poder unirme a esa gran empresa o familia.

No quiero ser incauto y pensar que ya lo tengo, no, antes me prepararé lo mejor posible sin olvidarme de ser auténtico, este soy yo con puntos fuertes y puntos a mejorar pero con la mejor actitud para realizar la entrevista y para pertenecer a una empresa que sigo hace muchos años con admiración. 

Me gusta cómo trabaja, sus valores que prodiga, y me toca en todo el centro de mi vida y vocación los enfermos, parte indispensable de mi vida desde niño.

¿Por qué cuento esto? Sencillo consigamos o no el empleo el hecho de ir haciendo entrevistas y en alguna recibir negativas es más motivador que no hacer ninguna y además expresa con detalle que yo estoy haciendo la parte que me toca, buscar con perseverancia trabajo digno.

Es corta la entrada pero espero que alguien que le la lea vea de donde saco entre otros lugares la motivación para llevar un blog, para llevar un canal Youtube de ayuda y para buscar empleo hasta en las estrellas.

No te rinda nunca, la oportunidad está ahí….

Un abrazo a tod@s mis lectores y seguidores de RRSS.

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Ya no se valora la vocación en el empleo

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Hoy viendo algunos debates en la red LinkedIn y después de haber postulado a ofertas de Técnico en Cuidados de Enfermería (TCAE).  Ofertas a la misma empresa que una y otra te descarta a los 5 minutos de haberte inscrito. Te preguntas qué falla, qué ocurre. Tienes la experiencia suficiente, los medios, buenas recomendaciones, sin embargo, eres descartado una y otra vez por esa empresa que valoras y ellos no lo saben. O por otras, cuando alguien busca empleo selectivamente, lo normal es que busque información de la empresa o tenga buenas referencias de su trabajo. Hecho por el cual postulas y que sin entrevista no puedo comentar ni explicar.

Bueno, pues viendo todo esto y haciendo esto un día más, en mi incesante búsqueda de empleo, conecté con algo que está infravalorado en este momento desde mi punto de vista por experiencia en muchas entrevistas y cómo veo el mercado laboral.

Algo que es intangible e infinitamente valioso, para una empresa de sanidad que atiende pacientes.

La vocación: Inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo.

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Les contaré una pequeña historia personal que hoy venía a mi mente entre alegría, extrañeza y algo de dolor porque no decirlo y ser honesto.

Cuando tenía más menos 23 años, en mi proyecto de vida, que lo tenía, la vida estaba más ordenada y profunda… Hemos perdido la contemplación de nuestras vidas porque todo pasa muy rápido y se nos escapa. No sabemos de dónde venimos y a dónde vamos. Vagamos en el pasado o el futuro… Siendo nómadas del pensamiento, pero no de la emoción que es la que mueve la acción con la ayuda del tamiz de la razón.

Pues bien, yo en aquellos años me decía a mí mismo, era mi delirio, mi utopía.  “Ojalá algún día pudiera trabajar gratis con enfermos en un hospital”.

Antes de esos años, de niño ya cuidaba enfermos vecinos moribundos, sin haber estudiado.

Y así fue, la petición se cumplió durante 4 años que pueden ver en mi perfil, pude trabajar desde el voluntariado y el discernimiento, trabajar con enfermos paliativos de 18 días de media de vida y enfermos en salud mental, en Psiquiátrico, en dos ciudades distintas, Zaragoza, Palencia.

¡Qué felicidad de regalo!

Hoy, con 47 años, experiencia y vocación algo que ya no se valora, no puedo hacerlo. Una y otra vez soy descartado en esas ofertas. Deduzco, que la vocación no importa en estos momentos, solo importa la producción, los bajos costes… y la edad que es una losa que frena la inserción, existe aunque no queramos verlo la discriminación por edad en el empleo y esto va en detrimento del mayor privilegio que puede tener un profesional sanitario darte a tus pacientes, no solo por el salario, sino por sentido de vida.

Hoy en día sigo ayudando dentro de mis posibilidades a personas enfermas que se cruzan en mi camino y me hacen seguir luchando. Ojalá ese sueño de juventud se repita de nuevo, aquí, allá, donde sea.

Profesionales de RRHH valoren la vocación en empleos que los protagonistas son las personas. Todos seremos alguna vez limitados y querremos profesionales vocacionados que nos cuiden bien.

He llegado a ser despedido en periodo de prueba por tener vocación. Así de crudo.

Ruego al Universo me conceda esta nueva petición. “Sonríe sin un porqué como razón, ama como si fueras un niño…porque la vida así es bella” 

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