SALUD MENTAL, TENGO UN TRASTORNO…

 

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Amor venme a buscar…

Amor venme a buscar…

Tener la sensación de que por mucho que quieras no tienes la voluntad de encauzar tu vida como dictan los dogmas. Sufrir por verte distinto. Sufrir por cometer irresponsabilidades contra uno mismo que hacen daño a los demás y a ti mismo y no encontrar consuelo ni camino.

Soñar que la química va a paliar esos rasgos que te hacen ser distinto y darte cuenta que la Ciencia no avanza tanto, darte cuenta que tampoco eres responsable de ser cómo eres.

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Vivir en la culpa y el miedo continuo porque no te fías de ti mismo, dices no haré eso y al día siguiente lo haces, es como una atracción fatal hacia la no vida, la no vida establecida, no hay contención, no hay moderación, solo picos altos y bajos de humor que determinan tu conducta. Te dicen: No me haces caso… sin darse cuenta que ya no solo depende de uno..

Te olvidaste de lo que es pedir ayuda, porque ya no confías en ti y temes decepcionar y hacer daño a los demás, tu voluntad no te acompaña y tus acciones son juzgadas como negativas sin dimensionar este gran mundo que es la enfermedad mental.

Y tras estos episodios vas perdiendo amigos, familia, se cansan se agotan, los entiendes, pero tu cada día estás más solo con tus ideas rumiantes que te acechan una y otra vez y no te dejan ni paz ni felicidad. Explicar esto a los demás te cuesta, poca gente está capacitada para comprender.
La soledad de estar acompañado y realmente estar completamente solo sintiéndote el malo de la película. La enfermedad mental no te quito la inteligencia ni el autoconcepto.

Buscas salidas, te haces buenos propósitos y va por temporadas, menos cuando las crisis se agudizan y te pierdes ya no sabes ni quién eres, no sabes dónde realmente estás agarrado, cómo consigues seguir viviendo de esta forma.
El hombre es muy fuerte pero la enfermedad mental es el peor de los calvarios, primero te compadecen, te miman los buenos…. Y luego acaban abandonando no te pueden acompañar porque sufren y no saben ayudarte. Les comprendo.

Es triste, muy triste hay gente que tiene el privilegio de aun así de poder expresarlo, pero cada segundo hay un enfermo mental estigmatizado que siente estas cosas y no las puede decir. Acaban diciendo está loco.

Perdón a los que hice sufrir y perdón a mi mismo. Solo el cariño salva.

Amor venme a buscar…

Vacío me dejaste el corazón…

La salud mental.

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Estigma en salud mental, confesiones

estigma

Hoy cuento la historia de alguien del colectivo de la salud mental, sí de los estigmatizados en todos los contextos.

Su nombre Sergio a temprana edad ya sabía lo que era el dolor psíquico, su madre padecía una grave enfermedad que él sabía que le iba arrebatar de su presencia en su larga y angosta vida, era pequeño, pero ya se daba cuenta. El miedo al abandono estaba presente juntos con los terrores nocturnos. Cuando iba a ver a su tía rezaba a Dios que él fuera el que se muriera y no su madre. El tiempo y el destino no le hizo caso y su madre fue arrebatada de su vida de golpe con brusquedad y con indolencia.

El caldo de cultivo para los trastornos de personalidad estaba servido, salió de su casa buscando el amor perdido, el cariño no recibido y cayó en las garras de la droga muy joven, pasó las de Caín. Antes de esto los psicólogos por sus intentos de autolisis le decían tienes esta etiqueta Trastorno Distímico con síntomas hipocondriacos. Él no comprendía nada y su familia menos, pidió el certificado de minusvalía física y psíquica aconsejado por una Trabajadora Social de un hospital que casi fue su casa. Y al tiempo avergonzado antes de meterse de lleno en las drogas él mismo pidió la mejoría, le avergonzaba el estigma social en cuanto a la salud mental.

Pasó años drogándose, el miedo al abandono era tal que el dolor psíquico era insoportable y se infringía el mismo dolor físico el dolor de caer en las redes de la droga, paradoja fueron su salvación su morfina ante tanto sufrimiento psíquico. Pero todo pasa factura en la vida.

Salió de las drogas gracias a un grave intento de sucedido frustrado, estudió, se enamoró tuvo parejas y la última fue tocada por su miedo al abandono, típico de las personalidades límite y acabó en un gran desamor, hoy vaga solo sin casi relaciones sociales por su falta de comprensión de su enfermedad mental, y la de los que tuvo alrededor y la falta de adherencia al tratamiento.

Nada puede suavizar esa vida de dolor, ahora en la segunda mitad de la vida se da cuenta de todo y se disculpa ante sí mismo por tanto daño hacia el mismo por su parte, por tantos, no pecados confesados por el atenuante de la enfermedad mental.

Para él le queda poco tiempo, ya no están los contextos para comprender a un cincuentón, su familia no comprende el por qué y el para qué de todo.

Él solo sabe que ha amado mucho con acierto con torpeza y que nada de lo que hizo bueno o malo era totalmente libre, por tanto, ¿Quién tiene derecho a juzgar esa vida? Nadie.

Aceptemos a los enferm@s mentales son personas que llevan mucho dentro, que si pudieran expresarlo nos enriquecerían, la pena es que muchas veces es tarde, de tanto estigma social y las familias están quemadas y se avergüenzan algo que no ayuda a la inclusión real.

Este chico con todo se ha pasado la vida ayudando a los demás y es un completo resiliente con grandes valores y mucho amor que dar y recibir.

Nunca fue culpable de nada…

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